Romper el silencio

¿Usted ya se detuvo a pensar en lo que significa romper el silencio? Para muchas personas esto puede significar apenas hacer una denuncia a la policía. Pero esta es una visión reduccionista y limitante de lo que de hecho significa romper el silencio. Reduccionista, porque transforma algo amplio en algo estrecho. Limitante, porque por pensar así, muchas personas acaban no rompiendo con el silencio, pues hacer una denuncia, para muchos, no es algo tan simple.

Romper el silencio es hablar de aquello que hiere, que duele, que violenta, para alguien que pueda prestar algún tipo de auxilio. Esto se puede hacer en la forma de denuncia a la policía, sí, es claro. Pero existen otras maneras por las cuales podemos romper el silencio, y estas maneras deben ser consideradas.

Un niño que está sufriendo bullying debe exponer ante algún adulto lo que está viviendo. Un marido que es herido por las agresiones verbales de la esposa, debe buscar a alguien de confianza, especialmente un profesional, para conversar sobre los conflictos conyugales existentes, cómo solucionarlo, y cómo administrar las palabras duras y oídas hasta entonces. La esposa que sufre agresiones del marido cuando este se encuentra bajo el efecto del alcohol, debe buscar ayuda. La adolescente que está en las calles siendo explotada sexualmente precisa hablar con alguien que pueda hacerle valer sus derechos.

Igualmente aquel que ocupa el lugar de agresor también precisa romper el silencio. El niño que practica bullying en la escuela necesita conversar con alguien que pueda comprenderlo y ayudarlo, porque su comportamiento inadecuado no es fruto de la casualidad. La mujer agresiva necesita de ayuda profesional, tal vez precise de tratamiento psiquiátrico, y no simplemente de un divorcio. El marido alcohólico necesita buscar tratamiento. Quien consume servicios sexuales de niños y adolescentes, necesita pedir ayuda.

Víctima y agresor necesitan romper el silencio. Pero romper el silencio también es dar nombre al problema, es informar a la población de que algo (como la pornografía, por ejemplo) perjudica la vida de los individuos, de las familias y, consecuentemente, de la sociedad. Usted puede no ser víctima, puede no ser agresor, pero puede levantar su voz contra todo tipo de violencia o prácticas que sustentan la violencia.