Ante el abuso sexual infantil, la indiferencia es aceptación

Abuso Sexual. Se define como “…Contactos e interacciones entre un niño y un adulto cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño u a otra persona”.
Dentro de esta concepción de abuso sexual, destacamos las siguientes categorías:

Abuso sexual. Cualquier forma de contacto físico con o sin acceso carnal, con contacto y sin contacto físico realizado sin violencia o intimidación y sin consentimiento. Puede incluir: penetración vaginal, oral y anal, penetración digital, caricias o proposiciones verbales explícitas.

Agresión sexual. Cualquier forma de contacto físico con o sin acceso carnal con violencia o intimidación y sin consentimiento.

Exhibicionismo. Es una categoría de abuso sexual sin contacto físico.

Explotación sexual infantil. Una categoría de abuso sexual infantil en la que el abusador persigue un beneficio económico y que engloba la prostitución y la pornografía infantil. Se suele equiparar la explotación sexual con el comercio sexual infantil.

Dentro de explotación sexual infantil, existen diferentes modalidades a tener en cuenta, puesto que presentan distintas características e incidencia:
Tráfico sexual infantil.
Turismo sexual infantil.
Prostitución infantil.
El abuso sexual como un abuso de poder.

Es fundamental no concebir el abuso sexual como una cuestión únicamente concerniente a la sexualidad del individuo, sino como un abuso de poder. Una persona tiene poder sobre otra cuando le obliga a realizar algo que ésta no deseaba, sea cual sea el medio que utilice para ello: la amenaza, la fuerza física, el chantaje. La persona con poder está en una situación de superioridad sobre la víctima que impide a ésta el uso y disfrute de su libertad. Pero igualmente importante es entender que el “poder” no siempre viene dado por la diferencia de edad, sino por otro tipo de factores. El abuso sexual entre iguales es una realidad a la que no debemos cerrar los ojos. En este caso, la coerción se produce por la existencia de amenazas o porque hay seducción, pero la diferencia de edad puede ser mínima o inexistente. Aun así, se consideraría abuso sexual.

Condiciones para que el abuso se produzca:

1. Primera condición, relacionada con la motivación del agresor para cometer el abuso. En este sentido, los estudios establecen distintas categorías de motivaciones en los agresores sexuales, cada uno de los cuales desarrolla un modus operandi diferente.
Por una parafilia sexual.
Por repetición transgeneracional de experiencias previas de abuso en la infancia.
Por un componente psicopático de personalidad.
Por trastorno de control de los impulsos.
Pedófilo exclusivo, por fijación obsesiva con un objeto sexualizado.

2. Segunda condición, relacionada con la habilidad del agresor para superar sus propias inhibiciones y miedos, recurriendo para ello al alcohol y las drogas.

3. Tercera condición, por la que se vencen las inhibiciones externas, o los factores de protección del niño.

4. Cuarta condición, que le permite vencer la resistencia del niño, para lo que se recurre al uso de la violencia o de la amenaza o el engaño y la manipulación. En este punto, hay menores especialmente vulnerables como los niños con discapacidades puesto que en algunos casos su capacidad para oponer resistencia se ve seriamente mermada o como el caso de los más pequeños de menos de tres años.

Falsas creencias sobre el abuso sexual infantil
Los abusos sexuales solo los sufren las niñas.
Hoy en día se dan más casos de abuso sexual que en el pasado.
Quienes cometen abusos sexuales son enfermos psiquiátricos.
Los abusos sexuales no se dan en todo tipo de situaciones sociales.
Los niños y niñas en este caso no dicen la verdad.
Los niños y niñas son responsables del abuso sexual.
Los niños y niñas a veces pueden evitar el abuso sexual.
Si el abuso tuviese lugar sobre un menor de mi entorno cercano, yo lo detectaría.
Cuando se da un abuso sexual sobre un niño o niña, su familia lo denuncia.
Los agresores sexuales son casi siempre desconocidos.
Los efectos de un abuso sexual son casi siempre muy graves.
Los abusos sexuales siempre van acompañados de violencia física.
Los abusos sexuales son poco frecuentes.
Los abusos sexuales infantiles son infrecuentes.
Si ocurrieran en nuestro entorno, nos daríamos cuenta.
Ocurren mayoritariamente en la familia, pero no exclusivamente.
No son tan fáciles de detectar.
El incesto ocurre en familias desestructuradas o de bajo nivel socio-cultural.
El incesto ocurre en todos los tipos de familias.
La mayor parte de las veces existe una manipulación de la confianza, engaños y amenazas que no hacen necesaria la violencia física.

DIMENSIÓN DEL PROBLEMA
El abuso sexual infantil es una cuestión raramente tratada con toda la veracidad posible. Se trata de sucesos secretos. De cualquier modo, los datos de los que se dispone son sólo una pequeña parte de los casos que realmente ocurren y ello es así por las características propias del abuso:
Muchos casos se producen dentro de la familia.
Es una cuestión referente a la sexualidad del individuo, sobre la que se mantiene el secreto, el miedo y las falsas creencias.
Los niños pequeños no tienen autonomía para denunciarlo.
Existe miedo en muchos profesionales y ciudadanos a las implicaciones que puede originar la denuncia.
Hay un gran desconocimiento del tema, de sus diferentes manifestaciones, así como de las situaciones de riesgo que pueden favorecer los abusos sexuales….
El abuso sexual infantil es el resultado de la conjunción de una serie de factores, no hay un único factor causal. Por ello, es importante trabajar y promover los factores de protección y evaluar los riesgos añadidos procedente de las llamadas “poblaciones de riesgo”, pero sin estigmatizarlas.

CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL
“(…) Soy consciente de que los chicos como yo, en su gran mayoría, cuando llegan a ser padres, repiten la historia. Eso me preocupa y me hace daño el pensar que pueda ser así. Si ustedes pueden hacer algo, impídanlo, no pueden dejar que esto ocurra. Estas situaciones aberrantes son dignas de muerte y no quiero terminar así con mis hijos si un día los tuviera. Todos los padres deberían estar seguros de poder mantener a un hijo con las condiciones morales y físicas y sino que no lo tengan. Pese a todo, lo que ahora importa es mi familia e ir adelante por el duro camino de la vida, paseando por la crisis y avanzando juntos para poder reírnos del pasado e ir preparados para el futuro. Lo podemos conseguir con unidad y entereza”.
Testimonio real aportado en forma anónima, extraídos de mis experiencias profesionales.
De entre las consecuencias a corto plazo, conviene recalcar un fenómeno importante: el Síndrome de acomodación al abuso sexual infantil, que tiene muchos paralelismos con el Síndrome de Estocolmo y que incluye cinco fases:

1. Impotencia.
Los niños víctimas de abuso sexual generan un fenómeno de indefensión aprendida, puesto que sus intentos por evitar el abuso resultan vanos. Poco a poco dejarán de intentarlo siquiera.

2. Mantenimiento del secreto.
La manipulación y la amenaza a la que son sometidos les obliga a mantener, sobre todo en los casos de abuso intrafamiliar, una doble vida para mantener el secreto y evitar la revelación.

3. Entrampamiento y acomodación.
Si el abuso se prolonga en el tiempo, el niño poco a poco irá asumiendo el papel de pareja del agresor.

4. Revelación espontánea o forzada.
Cuando se llega a la revelación, suele ocurrir con un igual, pudiéndose producir bien de manera espontánea o bien forzada por un adulto al valorar los indicios.

5. Retracción.
Si no hay una intervención efectiva, incluso habiéndola, la retracción es frecuente, por culpa, vergüenza o miedo.

Consecuencias
Físicas:
Pesadillas y problemas del sueño.
Cambio de hábitos de comida.
Pérdida de control de esfínteres.
Conductuales:
Consumo de drogas y alcohol.
Fugas.
Conductas autolesivas o suicidas.
Hiperactividad.
Bajada del rendimiento académico.
Emocionales:
Miedo generalizado.
Agresividad.
Culpa y vergüenza.
Aislamiento.
Ansiedad.
Depresión, baja autoestima y sentimientos de estigmatización.
Rechazo al propio cuerpo.
Síndrome de estrés postraumático.
Sexuales:
Conocimiento sexual precoz o inapropiado para la edad.
Masturbación compulsiva.
Exhibicionismo.
Problemas de identidad sexual.
Sociales:
Déficit en habilidades sociales.

Consecuencias del abuso sexual infantil a largo plazo.
Aunque no existe un cuadro diferencial del abuso sexual infantil, hay consecuencias de la vivencia que permanecen o, incluso, pueden agudizarse con el tiempo, hasta llegar a configurar patologías definidas.
A continuación, se enumeran algunas de las consecuencias a largo plazo que puede vivir un niño o niña víctima de abuso sexual.

1. Físicas:
Dolores crónicos generales.
Hipocondría o trastornos psicosomáticos.
Alteraciones del sueño y pesadillas recurrentes.
Problemas gastrointestinales.
Desórdenes alimentarios, especialmente bulimia.

2. Conductuales:
Intentos de suicidio.
Consumo de drogas y alcohol.
Trastorno disociativo de identidad.

3. Emocionales:
Depresión.
Ansiedad.
Baja autoestima.
Síndrome de estrés postraumático.
Dificultad para expresar sentimientos.

4. Sexuales:
Fobias sexuales.
Disfunciones sexuales.
Falta de satisfacción sexual o incapacidad para el orgasmo.
Alteraciones de la motivación sexual.
Mayor probabilidad de ser violadas. En un estudio se recogió que era 2,4 por ciento más probable que una mujer víctima de abuso sexual infantil fuera después violada.
Mayor probabilidad de entrar en la prostitución. En un estudio realizado sobre 200 prostitutas, el 60 por ciento de ellas habían sido abusadas sexualmente cuando eran niñas.
Dificultad para establecer relaciones sexuales, auto valorándose como objeto sexual.

5. Sociales:
Problemas de relación interpersonal.
Aislamiento.
Dificultades de vinculación afectiva con los hijos.
Mayor probabilidad de sufrir revictimización, como víctima de violencia por parte de la pareja.

Las familias constituyen el primer entorno de defensa contra el abuso, para ello es necesario otorgarles las herramientas necesarias para proteger a sus hijos. Son muchas las madres que aún ante la certeza de un abuso perpetrado por sus propios maridos, deciden callar ante la imposibilidad de sostener el hogar en caso denunciarlo. Por ello la ayuda financiera para las victimas debe establecerse como prioridad para las comunidades que quieren ayudar trabajando seriamente para erradicar esta problemática.
Por todo ello, la atención que se le ha de proporcionar a un niño víctima de abuso sexual no debe únicamente centrarse en el cuidado de sus lesiones sino que debe ser coordinada entre los distintos profesionales prestando atención psicológica, dándole un seguimiento a corto y medio plazo y proporcionando atención y apoyo emocional y financiero al menor y a la familia.
Como ya se ha indicado, el papel de la familia es esencial en la recuperación del niño: si le creen desde el primer momento y le apoyan, constituyéndose en modelo y referente afectivo alternativo, el menor se recuperará antes y mejor que en caso contrario.

7 pasos para proteger a los niños del abuso sexual La seguridad de los niños es tarea de adultos.
Para proteger a los menores ante cualquier forma de abuso sexual, sugerimos a los padres algunos cuidados y pasos:

1. Conocer los hechos y la realidad. Estar informado sobre el abuso sexual infantil ayuda a proteger a los niños. Los expertos estiman que 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 6 niños puede convertirse en víctima de abuso sexual antes de los 18 años. Uno de cada 5 niños es solicitado sexualmente en Internet y la edad media de las denuncias por abuso sexuales es de 9 años. La mayoría de las víctimas menores de edad nunca informan del abuso. Es muy probable que conozca a un abusador sexual infantil. El mayor riesgo para los niños no proviene de personas desconocidas, sino de sus propios familiares y amigos. Los siguientes datos lo demuestran: – Uno de cada tres niños son abusados por miembros de su familia; – Los abusadores tratan de establecer una relación de confianza con los padres de sus víctimas y suelen ser físicamente mayores y más grandes que sus víctimas. – Los abusadores se encuentran frecuentemente en lugares que permiten un fácil acceso a niños, tales como el propio domicilio de la víctima, clubes deportivos, escuelas o centros religiosos/iglesias.

2. Deben, los padres, saber con quién dejan sus niños y qué hacen. Aprenda a proteger a los niños. La mayoría de los casos de abuso sexual infantil suceden cuando un menor está a solas con un adulto.
– El abusador a menudo entabla amistad con su víctima, ganándose su confianza, logrando así pasar tiempo a solas con él/ella. – Cuando deje a su hijo a solas con otra persona, sea adulta o adolescente, procure que puedan ser observados. – Favorezca situaciones en las que su hijo se integre en grupos. – Enseñe con el ejemplo. Evite, en lo posible, estar a solas con un menor que no sea su hijo. – Supervise el uso de Internet que hace su hijo/a. – Cuando apunte a su hijo a alguna actividad deportiva, a algún campamento o algo parecido, busque saber qué tipo de responsabilidad y preparación tienen los responsables del cuidado de los niños. Si están preparados para prevenir, identificar y reaccionar frente a un posible abuso sexual de y a menores. – Hable con tu hijo cuando regrese de alguna actividad en que tenga adultos. Preste atención a su estado de ánimo y valore si puede contarle con desenvoltura cómo pasaron el tiempo.

3. Hable abiertamente del asunto con su hijo/a. Entienda por qué a los niños les asusta ‘contar’. – El abusador suele manipular, amenazar y avergonzar al niño/a, lo/a acusa de haber permitido que ocurriera el abuso, incluso lo atemoriza diciéndole que sus padres se enfadarán al enterarse. – Los niños no revelan el abuso por temer desilusionar a sus padres (el mayor anhelo de un niño es agradar a sus padres). – El abusador convence al niño de que el abuso está ‘bien’ que es un ‘juego’. – Hable con sus hijos. La comunicación construirá la confianza. – Hable con sus hijos sobre su cuerpo, de cómo cuidarlo, defenderlo, etc. ‘Mi cuerpo es mi territorio y nadie lo toca sin mi permiso’, debe ser un lema para los niños y las niñas. – Instruya a sus hijos que no den su dirección de email, ni su dirección o teléfono de casa, etc. – Si el niño se siente incómodo o reacio a estar con un determinado adulto, pregúntele por qué. – Comparta informaciones sobre el abuso sexual infantil. De este modo, los potenciales abusadores sabrán que está alerta.

4. Aprende a detectar e identificar los indicadores del abuso sexual. – Las señales físicas de abuso sexual son poco comunes, sin embargo la irritación, la inflamación o el sarpullido en el área genital, las infecciones de las vías urinarias u otros síntomas, deben ser investigados con detenimiento. – Son más comunes las señales emocionales o de comportamiento, que pueden ser identificadas por una ansiedad, dolor abdominal crónico, constantes dolores de cabeza, comportamiento perfeccionista, retraimiento o depresión, hasta una rabia y rebeldía inexplicables. – Cuando el niño habla abiertamente sobre sexo de una manera atípica para su edad, también puede ser una señal de alarma. – En el caso de que haya alguna sospecha de abuso sexual, llevar el niño inmediatamente al médico.

5. No reaccione con exageración a un posible caso de abuso. ¡Denúncielo! Infórmese, sepa reaccionar. Sepa adónde ir, a quién llamar y cómo reaccionar. El abuso sexual es un delito. – Su reacción tiene gran impacto sobre un niño vulnerable. Si responde con rabia o incredulidad, el menor se encierra en sí mismo, y se sentirá aún más culpable.
– Ofrezca siempre su apoyo al niño. Escúchele, no dude de su palabra y crea en lo que le dice. Asegúrese de que él así lo entiende. Agradezca al niño el hecho de contártelo y reconozca su valentía. – Anime al niño a que le cuente todo, pero que no profundice demasiado en los detalles. Eso puede alterar sus recuerdos de los hechos y acentuar aún más su vulnerabilidad. – Busque ayuda y orientación de un profesional capacitado para hablar con el niño. Busque conocer los pasos legales para denunciar. Debe conocer los organismos y/o instituciones con competencia para denunciar un abuso sexual a un menor. – No entre en pánico. Los niños víctimas de abuso sexual que reciben apoyo y ayuda psicológica, pueden superarlo.

6. Actúe siempre, aunque solo tengas sospechas y no pruebas. – El futuro bienestar de un niño está en riesgo. Las sospechas y la falta de pruebas pueden darle miedo, pero confíe en su intuición y tenga el valor de denunciar o poner en conocimiento a un servicio de protección al menor. – Busque los servicios sociales de su localidad, o alguna oficina de defensa de los derechos del menor. Lo importante es actuar.

7. Involúcrese. – Use su voz y su voto para convertir su comunidad en un lugar más seguro para los niños. – Apoye la legislación que ampara a los niños. – Rompa el silencio. La prevención, así como la recuperación depende de eso.

DÓNDE REALIZAR LA DENUNCIA
FUNPREVI – Fundación “Educando para Prevenir la Violencia” www.abusosexualinfantil.com.ar

EQUIPO MÓVIL DE INTERVENCIÓN EN URGENCIAS CON VÍCTIMAS DE DELITOS SEXUALES EN ARGENTINA, LLAMAR AL: 4958-4291 – 4981-6882 – 4958-3982 Denuncie en la comisaría más cercana cualquier ataque sexual. Cuenta con la presencia del Equipo Móvil para asistirla. La atención está garantizada durante las 24 horas los 365 días del año.

Profesora Beatriz Alvarez, Psicóloga Social