Abogada realiza campaña Rompiendo el Silencio durante todo el año

El mes de agosto, especialmente el cuarto sábado del mes, es cuando ocurre la mayor movilización de la campaña Rompiendo el Silencio. En 8 países de América del Sur se desarrollan diversas acciones en esa época. Sin embargo, hay personas que mantienen erguida nuestra bandera contra la violencia el año entero. Son voluntarios que, de diferentes formas, realizan este trabajo. Raquel Sarmento es una de esas personas. Ella aceptó compartir con nosotros un poco de su experiencia. Usted puede ver a continuación la entrevista concedida al sitio Rompiendo el Silencio.

RS: ¿Cómo surgió su interés por la campaña?

Raquel: Soy abogada hace casi quince años y mi especialidad es derecho de familia, por lo tanto, trabajo con el desgaste e infelicidad familiar que es generado por diversos factores, tales como: violencia física, sexual, psicológica, vicios, infidelidad conyugal y financiera, alienaciones emocionales, en fin, temas que asolan a la familia y que es especialmente tratado por la campaña Rompiendo el Silencio.

RS: ¿Desde cuándo realiza usted alguna actividad voluntaria en apoyo a la campaña Rompiendo el Silencio?

Raquel: Desde 2008. Primero como directora del Ministerio de la Mujer y posteriormente, aun sin tener el cargo, asumí ser una activista. Con o sin el cargo, adquirí material de la campaña, a mi costo y mi oficina ha sido el punto clave del apoyo. Es allá que realizo el activismo de Rompiendo el Silencio.

RS: ¿Cómo es éste trabajo? ¿Qué tipo de actividades realiza usted?

Raquel: Se envían revistas a todos los jueces, fiscales, delegados de policía, defensores de menores, psicólogas y asistentes sociales forenses, conciliadores/mediadores del CEJUSC (Centro Judicial de Solución de Conflictos y Ciudadanía), directores de las principales ONG de la ciudad y concejales. Se envían folletos y pancartas a la Comisaría de la Mujer y a la Defensoría del Menor, donde pido que se coloquen a disposición de la población. En mi oficina los folletos quedan disponibles ya en la mesa de entrada (puedo mandar las fotos si quiere). Cuando el progenitor lleva al niño a la consulta, el plan para que se comporte es ganar un regalo al final y el regalo es la revistita de Rompiendo el Silencio. Hay niños que al pasar frente a mi oficina, piden entrar y solicitan otra revista para darles a los amigos. Anualmente, junto con la directora del MM, ocupo la tribuna libre de la Cámara Municipal y durante los diez minutos que me dan, hablo de la campaña y de la necesidad de que el municipio permita que haya un sábado destinado especialmente a Rompiendo el Silencio en su calendario municipal. Hubo ocasiones en que el concejo se interesó tanto por el asunto, que fui interrogada por casi una hora sobre la campaña y, es en esa oportunidad que cada concejal recibe un kit que contiene la revista, la carpeta y la revista infantil. Durante tres trienios, fui nominada como Presidente de la Comisión del Niño y del Adolescente en la sede local de la OAB (Orden de Abogados del Brasil) y siempre fui invitada a dar charlas y en todas ellas yo insisto en decir que soy activista de Rompiendo el Silencio y abordo los temas y distribuyo las carpetas. O sea, por mí, la campaña es divulgada no solamente en agosto, ¡sino todo el año!

Abogada Raquel

RS: ¿Usted ya tuvo alguna experiencia que la marcó, relacionada con el trabajo que realiza en apoyo a Rompiendo el Silencio? ¿Nos puede contar un poco?

Raquel: Tengo varias. La mayoría es ver cuando la persona que es victimizada se siente fortalecida al tener acceso al material de la campaña y las explicaciones y consejos que doy. Es como si la revista fuese un tónico fortalecedor para enfrentar la vida tal cual es. Tengo un caso simple, pero muy especial: Era el Día de la Mujer, el 8 de marzo de aquel año que cayó en un sábado. Compramos flores y junto con cada capullo de rosa coloqué un folleto de Rompiendo el Silencio y un libro misionero. Hablamos en varios lugares y muchas mujeres recibieron regalos, pero sobró material. Ya era de noche… y entonces me vino la idea de terminar aquella entrega bajo un viaducto, donde se reúne un grupo de prostitutas. Mi marido paró el auto a cierta distancia, cuidando mi seguridad y solamente yo descendí. Pero antes pedí permiso para acercarme. Ellas vieron que eran flores y accedieron. Las entregué a cada una de ellas, felicitándolas por el día y explicando la necesidad de enfrentar la violencia. Ellas expresaron satisfacción, sonreían y algunas tenían los ojos llenos de lágrimas. Estuve allí casi veinte minutos y terminé con una oración y un abrazo con cada una (en total aproximadamente seis mujeres)… todas me recibieron muy bien y el abrazo hizo que el maquillaje quedase borrado de tantas lágrimas. Al término de la oración, una de ellas me abrazó nuevamente y dijo: “¡Nunca me sentí tan mujer como hoy!”

Agradecemos a Raquel por compartir su experiencia con nosotros y por dedicarse de forma voluntaria en esta lucha durante todo el año. Si usted cree que es necesario luchar contra la violencia, ¡póngase la camiseta y lleve este mensaje de esperanza a otras personas! ¡Rompa el silencio!